Antes que verte triste y humillada,
esclava de un tirano al torpe acento
que te hiera indefensa en el tormento
con sangrienta y horrible bofetada:
Antes de que te mire encadenada,
sin ambición, sin luz, sin pensamiento,
pisoteados los fueros de talento
por los fueros del rifle y de la espada;
antes que ver idolatrado tu suelo
bajo la planta ruin de un tiranuelo
que te lance el desprecio de su risa;
antes que ver vencida tu bandera,
en escombros mirarte prefiriera,
legendaria Numancia, hecha ceniza.
Froylán Turcios
Froylán Turcios fue uno de los intelectuales hondureños más importantes de principios del siglo XX, fundador de la revista Ariel, defensor de la soberanía centroamericana y secretario de Augusto César Sandino entre 1927 y 1929. Junto a Juan Ramón Molina, cultivó una poesía preciosista de refinamiento estilístico, influida por el modernismo, y fue pionero del cuento fantástico en Honduras. También destacó en la narrativa con novelas como El vampiro (1910), su primera novela, y el libro de relatos Hojas de otoño (1904). Su amor por la patria quedó plasmado en textos como La Oración del Hondureño, inspirada en las personas y el paisaje hondureño, formando parte de su libro Páginas del Ayer, publicado en París en 1932.
Froylan Turcios fue un antiimperialista que denunció la injerencia estadounidense a través de las revistas y periódicos que dirigió a lo largo de su vida. A Honduras figura entre la producción poética de corte cívico y patriótico de Turcioa. En este soneto encontramos el desafío heroico en el que el poeta declara que antes que ver a Honduras humillada y encadenada bajo la planta de un tirano, preferiría verla destruida y reducida a cenizas, como la legendaria Numancia que eligió perecer antes que rendirse a Roma. El poema es una declaración política de dignidad: la libertad vale más que la existencia sometida.