La humanidad atestigua con horror la continuación del genocidio contra el pueblo palestino, el agravamiento de la ocupación israelí y la expansión de la guerra hacia otros países de Medio Oriente, llevados a cabo por los regímenes imperialistas de Estados Unidos e Israel.
La situación en Gaza sigue siendo crítica. A los ataques recurrentes contra la población civil se suman, asesinatos selectivos, bombardeos, detención ilegal y tortura. La infancia palestina enfrenta una violencia particularmente cruel. Investigaciones y organismos internacionales han documentado abusos y violencia contra niñas y niños. Incluso actividades infantiles como volar cometas han sido tratadas por las autoridades israelíes como amenazas militares, acompañadas de advertencias de nuevas represalias. También se han denunciado ataques con drones en los que han muerto menores y otras personas civiles.
El bloqueo humanitario profundiza deliberadamente estas condiciones. Las restricciones impuestas al ingreso de materiales para refugios, maquinaria, combustible, medicamentos e insumos médicos mantienen a miles de personas expuestas al frío, las inundaciones, el hacinamiento y las enfermedades.
A estas violaciones se agregan las denuncias de tortura, humillaciones, abusos físicos y violencia sexual contra hombres, mujeres, niñas y niños palestinos detenidos por las fuerzas israelíes. Informes de las Naciones Unidas también han documentado casos de personas detenidas y civiles utilizados como escudos humanos durante operaciones militares. Estas prácticas constituyen graves violaciones del derecho internacional y no pueden permanecer impunes.
En Cisjordania ocupada, la situación también es desesperada. Las comunidades palestinas sufren el asedio cotidiano de colonos israelíes, la destrucción de viviendas, el despojo de tierras, los desplazamientos forzados y la protección que las fuerzas de ocupación brindan a los agresores. La violencia de estos grupos ha alcanzado tal gravedad que Gobiernos occidentales han impuesto sanciones contra colonos y redes que financian sus ataques, mientras representantes estadounidenses han llegado a calificar como terroristas a los responsables de estas acciones.
La guerra y la ocupación tampoco se limitan a Palestina. Israel mantiene la ocupación de los Altos del Golán y ha avanzado sobre otras zonas del territorio sirio. En Líbano, después de mantener posiciones ocupadas desde el incumplimiento del alto el fuego de noviembre de 2024, el ejército israelí inició una nueva ofensiva terrestre en marzo de 2026. La destrucción de viviendas, cultivos e infraestructura, junto con las restricciones impuestas al retorno de la población, busca hacer inhabitables las comunidades ocupadas y consolidar el desplazamiento de sus habitantes.
Las consecuencias de esta política imperial y militarista se extienden al mundo entero. La guerra criminal emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán y Yemen han profundizado la crisis energética internacional, interrumpido rutas estratégicas de abastecimiento y elevado los precios del petróleo y sus derivados. Sus efectos recaen sobre los pueblos mediante el aumento del transporte, la electricidad, los alimentos y el costo general de la vida.
Ante esta situación, la Unidad Popular Hondureña se suma al clamor internacional para exigir:
- El cese inmediato y definitivo de los ataques contra Gaza y de toda forma de castigo colectivo contra la población palestina.
- El ingreso irrestricto de alimentos, medicamentos, materiales para refugios, combustible y equipos necesarios para la reconstrucción.
- El fin de la ocupación de Palestina y de los territorios ocupados en Siria y Líbano, así como el desmantelamiento de los asentamientos ilegales en Cisjordania.
- Demanda una investigación independiente y el juzgamiento de quienes resulten responsables de genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
- Condena el respaldo político, económico y militar de Estados Unidos a la ocupación israelí y exige el fin de la guerra contra Irán y Yemen y de toda agresión contra los pueblos de la región.
Nuestra condena se dirige contra el sionismo como proyecto colonial y contra las acciones del Estado de Israel, no contra el pueblo judío ni contra ninguna religión. Rechazamos igualmente toda forma de antisemitismo, racismo y discriminación.
El sionismo significa ocupación, muerte y destrucción para el pueblo palestino.
¡Alto al genocidio, la ocupación y la guerra!
¡Palestina será libre!
Unidad Popular Hondureña 27 de septiembre de 2026