Hay semanas en que la política hondureña no necesita interpretación: habla sola. Esta fue una de esas. Canal RED y SINSONTE Radio publicaron grabaciones de WhatsApp, Signal y Telegram que documentan una operación de injerencia extranjera con nombres, cargos y compromisos concretos: devolver a Juan Orlando Hernández a la presidencia con financiamiento israelí y respaldo directo de la administración Trump. Lo que hace excepcional este caso no es que ocurra, sino que quedó grabado. La dependencia política de Honduras no es nueva; lo nuevo es que ahora existe evidencia con audios de cómo funciona su mecánica interna.
La negociación documenta compromisos precisos, expansión de las ZEDES, los llamados “estados privados” con tribunales autónomos, una nueva base militar estadounidense, un tratado de libre comercio y legislación pro empresas de inteligencia artificial como General Electric, cuyos contratos serían asignados directamente.
Desde teleSUR se añade un dato que los medios propietarios prefieren omitir, el 16 de abril, el Congreso destituyó a los magistrados del Consejo Nacional Electoral que habían documentado en detalle cómo se perpetró el fraude electoral y, previamente, forzó la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema. El golpe institucional no vino después de que se conocieran los audios, venía avanzando en paralelo.
El lobby que gestionó el indulto de Hernández en Washington habría sido liderado por Roger Stone —asesor histórico de Trump— con respaldo de la bancada republicana. Y una de las primeras acciones del presidente Asfura tras ganar las elecciones fue reincorporar a Honduras al CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, ICSID, por sus siglas en inglés), el tribunal arbitral del Grupo Banco Mundial, del que Xiomara Castro había retirado al país en 2024 después de que la empresa Próspera Inc demandará al gobierno por diez mil millones de dólares. La secuencia es elocuente: primero el indulto, luego las elecciones cuestionadas, luego el retorno al tribunal que protege a las ZEDES. La política DONROE y el Escudo de las Américas no es improvisación o propaganda, es un programa.
El brazo cultural de la operación son las iglesias evangélicas. En una nota de voz, Hernández instruye a sus aliados a “alinear a todas las iglesias” para que “a la gente se le olvide el pasado y piense que fue la izquierda la que hizo eso”. Quien quiera entender la disputa por el sentido común en Honduras tiene que leer ese audio como un documento político de primer orden. Es una estrategia de hegemonía cultural articulada desde arriba, financiada desde afuera, y ejecutada a través de las instituciones religiosas presentes en la vida cotidiana del pueblo hondureño.
Fuentes: Canal RED / Hondurasgate · teleSUR · Euronews · Naked Capitalism · Cubadebate